Marcelo Henrique
Jon Aizpúrua es una figura espírita importante de nuestro tiempo, especialmente para el sector no religioso, alejado del llamado Espiritismo tradicional, representado por la Federación Espírita Brasileña (FEB) y el Consejo Espírita Internacional (CEI). Según su biografía publicada en EspiritNet (texto del jurista espírita Milton Medran Moreira [1]), Jon es considerado una de las veinte personalidades espíritas más importantes de los siglos XX y XXI. Fue presidente de la entonces Confederación Espírita Panamericana (CEPA) y, hasta la fecha, preside la entidad espírita venezolana Movimiento de Cultura Espírita (CIMA), incluso durante su exilio autoimpuesto en España debido a la dictadura en el país sudamericano. En exclusiva, Jon fue entrevistado por Marcelo Henrique, Coordinador General de ECK, como se describe a continuación.
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ECK – Jon, usted es venezolano y convivió durante muchos años, hasta su autoexilio en España. ¿Cuál es su sentimiento, como espírita y ciudadano venezolano, en relación con el secuestro y captura del presidente venezolano Nicolás Maduro? Qué espera e imagina que vaya a suceder en este “day-after” del secuestro y prisión de Maduro?
Jon – Tomé la decisión de marcharme de Venezuela en 2018, cuando consideré que era insostenible e inviable mi permanencia en el país.
Mi primera reacción, ante la noticia de la captura del dictador y su traslado a una prisión en Estados Unidos, fue de enorme alegría. Fue la misma reacción de la gran mayoría de los venezolanos que viven en el país, aunque por temor a la represión policial y parapolicial no puedan expresarlo públicamente, igual que la casi totalidad de los 8 millones de venezolanos que han debido emigrar y están repartidos por todo el planeta.
Pero unos días después, el sabor es agridulce. Cayó el dictador pero no la dictadura. De 840 presos políticos, algunos de ellos profesores universitarios amigos míos, solo se han liberado 30 personas. Toda la infraestructura política, jurídica, militar, policial y paramilitar permanece intacta. Y Trump cuenta su victoria en barriles de petróleo que obtendrá, sin decir nada sobre libertad, democracia, derechos humanos o respeto a las elecciones.
A mí, que trato de examinar cualquier acontecimiento con serenidad, no se me escapa que la intervención de las fuerzas militares norteamericanas que siguieron las órdenes del presidente de los Estados Unidos se produjo al margen del derecho internacional. De la misma forma que el régimen venezolano ha venido actuando contra las normas del derecho internacional y humanitario cuando mantiene en las prisiones a centenares de presos políticos, cuando practica todo tipo de torturas contra ellos, cuando mantiene una estructura paramilitar armada que aterroriza a la población con sus “colectivos” y con los guerrilleros colombianos, y, para no alargar la respuesta, cuando en julio de 2024 cometió fraude al desconocer descaradamente el resultado de las elecciones que dieron una enorme ventaja a Edmundo González Urrutia quien obtuvo más del 70 % de los votos. Y, por cierto, sin que se permitiera el ejercicio del sufragio a los millones de electores en el exterior.
La consideración es clara: si un régimen dictatorial no respeta los resultados electorales, si se persigue a los opositores y se les encarcela, si no hay medios de comunicación libres, qué alternativa existe para lograr un cambio en la conducción del país?
ECK – ¿Cuáles fueron los motivos que le llevaron a su autoexilio? ¿Existe, en su caso, la llamada resignación ante este infortunio, como prescribe la moral espírita?
Jon – Concurrieron varios motivos para una decisión tan importante en mi vida:
La deriva autoritaria y dictatorial que progresivamente fue tomando el régimen, primero con Chávez y luego con Maduro, que llevó a eliminar totalmente la independencia de los poderes y la ausencia de libertades en todos los espacios.
Luego, me impulsó a marcharme la ruina económica de la nación, por un sistema que ha empobrecido al grueso de la población, a la vez que los jerarcas militares y políticos se han enriquecido groseramente. Entre muchas demostraciones voy a citar una, que es demasiado evidente y constatable. El salario básico de la mayoría de los trabajadores venezolanos es de menos de 10 dólares al mes.
Me voy a permitir comentar mi propio caso, por si algún lector tiene dudas. Ejercí como profesor universitario durante 40 años y, naturalmente, fui ascendiendo en el escalafón académico con mis trabajos de investigación. Antes del régimen chavista mi sueldo era de, aproximadamente, 1500 dólares mensuales, que me permitían vivir y sostener a mi familia aceptablemente. En la actualidad, y desde hace varios años, percibo como profesor jubilado 15 dólares al mes. ¡ Ruego que se entienda que no son 15 dólares al día sino al mes! O sea, medio dólar diario. Por debajo del nivel de poblaciones como las subsaharianas. Habiendo fallecido tempranamente mi esposa en 2016, quedé a cargo de mi pequeño hijo Hiram, para cuyo sostenimiento me veía en dificultades en 2018 por no poder conseguir en los abastos ni un litro de leche ni otros alimentos.
ECK – ¿Cómo fue convivir con la dictadura chavista, primero con Hugo Chávez y después con Maduro?

Jon – Ha sido una experiencia muy amarga observar el deterioro progresivo de las condiciones de vida de los habitantes del país. La ruina económica, la debacle del sistema educativo y sanitario, la destrucción de los servicios públicos, la persecución a los que disienten, la obligación de los empleados públicos a marchar en las manifestaciones convocadas por el gobierno, el encarcelamiento, las prisiones, las torturas en centros especializados en esa práctica bárbara. Y lo más doloroso, ha sido la desintegración de las familias cuando más de 8 millones de personas han debido marcharse para escapar del hambre y la miseria. Afirmo, sobre bases demostrables, que no existe sobre la faz de la tierra una diáspora de semejante magnitud.
En fin, ver a un país privilegiado en cuanto a sus riquezas naturales, convertido en un país desolado, deprimido y arruinado.
ECK – Hay una fuerte evidencia de que el verdadero interés norteamericano en la cuestión venezolana sea económico-financiero y comercial, correlacionado con las reservas petrolíferas del país. Inclusive, hay noticias sobre la retención de embarcaciones que transportaban petróleo de Venezuela. Qué tiene usted que decirnos sobre eso?
Jon – No tengo dudas de que el mayor interés de Trump y su gobierno es económico, financiero y comercial. Las informaciones más recientes así lo confirman. Se tiene como prioridad controlar las riquezas venezolanas, especialmente las petrolíferas, por encima de consideraciones de democracia política y recuperación de la libertad perdida.
Dicho esto, también que señalar, que durante más de dos décadas los regímenes dictatoriales de Cuba, Rusia, China e Irán, han actuado en Venezuela con el mismo propósito, y han saqueado buena parte de la riqueza del país, la cual, como es evidente, no ha servido para mejorar la vida de la gente. ¿O es que acaso, estos gobiernos se interesaban en Venezuela para conocer la receta de las arepas o por algún acto de solidaridad? El gobierno suizo acaba de intervenir las cuentas privadas de Maduro y se ha sabido que superan la cifra de 5.000 millones de dólares!
ECK – Mientras usted vivió de hecho en Venezuela, fue el principal dirigente del Movimiento de Cultura Espírita CIMA, y, hasta hoy, mismo en el autoexilio, continúa ligado y con atribuciones directivas y orientativas en el CIMA. ¿Cómo fue, entonces, actuar frente a la dictadura chavista? Cuáles dificultades y embargos le fueron impuestos, a usted y a la institución, en tanto que espíritas?
Jon – Pongamos las cosas en su lugar. Ni yo, personalmente, ni el Movimiento de Cultura Espírita CIMA, hemos sufrido persecuciones por el régimen. Esto se debe, principalmente a que nunca hemos tenido participación, como institución espírita, en actividades político-partidistas, por lo que, no hemos dado motivos para ser reprimidos u hostilizados. También hay que decir, que los espíritas constituimos grupos muy pequeños sin mayor peso ni representatividad en la sociedad
Sigo siendo el presidente de esta institución, y gracias al enorme esfuerzo realizado por valiosos compañeros que dirigen los centros espíritas afiliados al CIMA, estos se mantienen abiertos, aunque con un ritmo de actividades de baja intensidad y solamente en algunos días de la semana, debido a que la inseguridad en las calles no permite realizar reuniones nocturnas.
A los espíritas venezolanos nos ha afectado severamente, igual que a los participantes en otras instituciones culturales, la salida de varios millones de ciudadanos. El número de miembros del CIMA se ha reducido considerablemente porque se han marchado a otras naciones. En compensación, algunos han organizado grupos de estudio inspirados en nuestros principios kardecistas, laicos, librepensadores y humanistas.
ECK – Usted es psicólogo clínico y periodista, con actuación en radio y TV, principalmente en el tratamiento de temas generales y también espiritistas. ¿Cuáles dificultades, amenazas y restricciones le fueron impuestas por el régimen chavista?
Jon – Presenté durante muchos años mis programas de radio y televisión titulados “Valores del Espíritu” y “Grandes Biografías” sin problemas, pero llegó un momento en que la censura era difícil de soportar. Muchos de mis programas, que eran de literatura, historia y también de crecimiento espiritual, fueron censurados por decisión del organismo que rige la actividad de los medios de comunicación, y ya no se podían repetir. El espacio aquí no sería suficiente para mencionar los temas y conceptos que el régimen no permite que sean trasmitidos al público. No sufrí amenazas concretas de funcionarios policiales o civiles, pero sí muchos insultos en las redes sociales provenientes de los partidarios del gobierno. Debí aguantar los clásicos calificativos de “fascista”, “agente del imperialismo”, y otras expresiones soeces que no es apropiado reproducir aquí.

ECK – Usted fue presidente de la entonces denominada Confederación Espírita Panamericana (CEPA), hoy Asociación Espírita Internacional CEPA. Como representante natural y reconocido del llamado movimiento espírita laico y librepensador, que se contrapone al hegemónico movimiento espírita religioso, capitaneado por la FEB y por el CEI, usted tiene congéneres en Brasil -podemos citar por ejemplo, los integrantes del colectivo CEPABrasil, Asociación de Amigos y Delegados de la CEPA en Brasil-. ¿Recibió usted de la entidad y de sus diversos miembros, en el curso del tiempo en que enfrentó las dificultades del régimen chavista, algún tipo de solidaridad? ¿Hubo alguna manifestación concreta de los espíritas en relación a su situación personal y la de CIMA?
Jon – Para mí ha sido motivo de gran satisfacción haber ayudado a que la CEPA tuviera una mayor presencia en el escenario espírita brasileiro, conectando con personas e instituciones que simpatizaban con una visión espírita filosófica conforme al proyecto original de Kardec, diferente del modelo religioso, cristiano-evangélico, que se implantó en ese país. Con los años se ha venido consolidando un significativo movimiento, agrupado en torno a CEPABrasil, el CPDoc, y otras entidades independientes, como Espiritismo CON Kardec (ECK).
Mantengo una grata relación de amistad e intercambio con todos sus integrantes, con quienes coincido con la manera de comprender el pensamiento espírita en sus aspectos filosóficos, científicos, éticos y sociales, y la necesidad de contextualizar a Kardec y actualizar las ideas y el lenguaje.
Muchos de ellos declaran abiertamente su identificación con la izquierda política y a partir de esa convicción expresan sus posiciones públicas, que respeto profundamente, aunque de ellas discrepo casi siempre. Y sobre Venezuela, las diferencias son muy evidentes, por lo tanto, no he solicitado ni he recibido manifestaciones de solidaridad alguna.
Hace unos días se dio a conocer un documento a nombre del Movimiento Espírita Progresista sobre los acontecimientos venezolanos, suscrito por varias entidades entre las cuales se halla CEPABrasil, que considero sesgado, injusto e insolidario con un país y un pueblo sometidos durante largos años a una cruel y corrupta dictadura.
Es justo que diga aquí, que hay personas y sociedades espíritas vinculadas a la CEPA que no comparten las posiciones izquierdistas y así me lo expresan en comunicaciones privadas.
ECK – En Brasil, aunque son minoría, hay muchos espíritas “de izquierda”, tradicionalmente conocidos por ser defensores de la justicia social sobre bases espíritas. ¿Cuál es su opinión sobre la “selectividad crítica” de los espíritas de izquierda en relación a la dictadura chavista? ¿Qué le diría a nuestros compañeros espíritas laicos, progresistas y librepensadores?
Jon – No creo que haya diferencias, al menos teóricas, acerca de la necesidad de defender la justicia social en un mundo tan injusto como el que tenemos. El asunto es otro y hay que aclararlo. Hay una izquierda democrática, que cuando triunfa en un proceso electoral, respeta a la oposición, favorece el pluralismo, acata la separación de poderes, y si pierde las elecciones entrega el poder en un proceso tranquilo de transición. Es el caso actual por ejemplo de Chile, Uruguay o Brasil.
Y hay una izquierda autoritaria o totalitaria, que se adueña del poder, elimina a la oposición, encarcela, tortura y asesina a los que disienten, no permite que haya otras opciones políticas y si se producen elecciones las roban cuando pierden. Este es el caso de Venezuela, Nicaragua o Cuba. En mi opinión, y no soy quién para dar consejos, pero los espíritas de izquierda deberían aclarar con quienes se identifican, de manera concreta y sin retóricas evasivas, para que se fomente un diálogo que podría ser de gran utilidad

ECK – Considerando las definiciones de la Escala Espírita, ¿qué decir acerca de Donald Trump y su actuación como líder de una de las mayores potencias mundiales?
Jon – Para mí la Escala Espírita no tiene nada de absoluta. Fue un intento de Kardec de plantear en un esquema didáctico las diferencias morales o intelectuales entre los Espíritus desencarnados, que puede extrapolarse a los encarnados, para contrastarlo con la creencia católica según la cual las almas de los fallecidos van al cielo o al infierno o al purgatorio, y enseñar que todos estamos inmersos en un inmenso proceso palingenésico en el ámbito dinámico de la evolución.
Como yo no evado preguntas ni temas, digo que a mí Trump me parece amoral, ambicioso, ególatra, narcisista, y lamento que la democracia estadounidense haya descendido tanto al elegirlo por segunda vez. En la Escala propuesta por Kardec, supongo que habría que ubicarlo dentro de alguna de las clases que integran el Tercer Orden, o sea, los Espíritus Imperfectos. Supongo que los partidarios de la izquierda estarán conformes con los calificativos que le señalo. Pero, ¿dirían lo mismo de personajes tan perversos como Maduro, Diaz Canel, Ortega o Putin?
ECK – ¿Cuáles hipótesis, en su opinión, pueden ser consideradas para el futuro de su país? ¿Usted pretender volver a vivir en Venezuela?
Jon – Ante los hechos ya ocurridos, albergo la esperanza de que en un plazo razonable, se implante en Venezuela un régimen democrático, un estado social de derecho y de libertades, sin la tutela de ninguna potencia o fuerza extranjera. No es aceptable el control de los Estados Unidos, como nunca ha debido serlo el de la intromisión y la voracidad de Cuba, Rusia, China e Irán.
Como cualquier otra nación del mundo, aspiramos a que pronto haya elecciones, con un tribunal electoral imparcial, donde todos los sectores políticos puedan participar con sus candidatos y hagan campaña libremente sin las amenazas de colectivos armados y enmascarados, y que los venezolanos (los de adentro y los de fuera) elijamos a la persona que va a conducir el gobierno por el período que señala la Constitución.
Conseguido esto, un nuevo gobierno plenamente democrático, debe entregarse a reconstruir la infraestructura económica e industrial, o los servicios públicos, que han sido devastados y arruinados, y ha de hacerse un esfuerzo inmenso en favor de todos los habitantes, y principalmente de los más pobres y vulnerables, para que se erradiquen el hambre y la miseria, se fomente la educación y la salud, y se restablezca en el país un clima de fraternidad y respeto que supere cualquier asomo de odio, rencor o afán de venganza.
Es mi deseo y mi utopía. En definitiva, el espiritismo, por su afán de progreso y renovación material y espiritual, tiene mucho de utopía. Si se avanza en esa dirección y se consigue la libertad en mi país, volveré, sin lugar a dudas.
ECK – Nuestro agradecimiento, querido Jon, por la entrevista concedida al Colectivo “Espiritismo CON Kardec – ECK”.
Jon – Marcelo, estimado amigo y compañero espírita, deseo agradecerte la presente entrevista, pues me da la oportunidad de dar a conocer mis impresiones sobre la situación que atraviesa mi país, sin condicionamientos previos ni censuras.
Nota del ECK:
[1] Disponible en: <LINK>. Aceso en 10. En. 2026.
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